Yo soy Toño, el del flow
Soy Toño. En mi juventud tuve algunas crisis existenciales, acompañadas de depresión, ansiedad, y ataques de pánico. En su momento el cambio fue tan repentino e intenso que tuve que modificar muchos comportamientos y dejar de hacer muchas cosas en mi vida, como el simple hecho de manejar, hacer ejercicio o comer chocolate, sólo para sentirme relativamente funcional. Y tal era mi confusión y desconcierto que sentía que estaba loco.
Sin embargo, fue esa vulnerabilidad exacerbada y súbita la que me ayudó a reconocer que éste estado de inseguridad (o de locura), en mayor o menor grado, es el estado natural de las personas. Todas y todos estamos improvisando.
Con mayor claridad y un poco menos de desconfianza, entendí la importancia del manejo de mi atención. Ya que al entender cómo es que enfoco y utilizo mi atención, esta locura propia y original me lleva a mayores niveles de seguridad y confianza y además, me ayuda a disfrutar más (o padecer menos) cualquier actividad que realice y a sentir una satisfacción dictada por mi, y no por las circunstancias o el entorno.
Trayectoría profesional
Antonio Tamayo diseña sistemas para recuperar el control de la atención y optimizar el rendimiento en entornos de alta complejidad. Su metodología se basa en la ciencia del flow de Mihaly Csikszentmihalyi, transformando el agotamiento y la dispersión en enfoque, claridad y resultados sostenibles.
Cuenta con la certificación de FlowCode Coaching Academy y es un consultor reconocido por académicos e investigadores dentro de la comunidad internacional dedicada al estudio del estado de flujo (flow). Su práctica y estrategias no son improvisaciones, sino aplicaciones prácticas con respaldo científico.
Con más de 20 años de experiencia, ha colaborado con corporativos, gobiernos y organizaciones en México, Estados Unidos, Canadá y Suecia. Su enfoque no busca el bienestar genérico, sino la implementación de herramientas pragmáticas para que los líderes alineen sus capacidades con los retos que realmente importan, recuperando el control de su atención y siendo dueños de sus resultados, no rehenes de ellos.